Hija del I Duque de Arcos de la Frontera, casada a los 14 años de edad (1541), con el cuarto Conde de Feria, Pedro Fernández de Córdoba y Figueroa, hijo de la Marquesa de Priego y primogénito y heredero de la Casa de Aguilar.
Viuda desde 1552, Ana de la Cruz tomó el hábito de monja clarisa en el convento de Montilla, y orientada por el maestro Ávila, ejerció una vida religiosa ejemplar y con fama de santa murió en 1601 |