San Francisco Solano


Retablo completo

Reliquia del Cráneo de San Francisco Solano.

El retablo mayor, de dorada talla, obra de Gaspar Lorenzo de los Cobos, presenta en su centro la bella imagen de S. Francisco Solano, cuyo nicho ocupa el mismo lugar donde estuvo la habitación en que el Santo nació.

En la nave de la epístola hay una preciosa capilla y en su camarín se venera la Santísima Virgen de la Aurora.

Posee un reducido coro con órgano construido por Rafael Pérez Barroso en el año 1856 con limosnas de los fieles.

La Iglesia está lujosamente decorada con lienzos dedicados a la vida de San Francisco Solano.

PARROQUIA DE SAN FRANCISCO SOLANO

Fue tanto el fervor que despertó en todos los montillanos la canonización de Solano que el Ayuntamiento y el Duque de Medinaceli, D. Pedro Alcántara Fernández de Córdoba, decidieron erigirle una ermita, eligiendo por sitio el que ocupaba la casa donde nació el Santo, que existía al comienzo de una calleja que daba paso de la calle Sotollón a la de la Puerta de Aguilar. Comenzaron las obras en el año 1773 y terminaron en 1777.
La fachada posee un atrio porticado con cinco arcos y cerrada con verja de hierro. En su parte izquierda se levanta una bella torre. Con anterioridad los dos arcos de los extremos estaban tabicados con sendas ventanas que daban luz a dependencias de la parroquia.

Es una Iglesia con tres naves de medianas dimensiones y las laterales muy estrechas bien surtidas de altares.


DATOS SOBRE LA IMAGEN DE SAN FRANCISCO SOLANO

La Imagen fue encargada en unos talleres de Pedro de Mena de Granada, por D. Francisco Ramírez Muñoz, en acción de gracias tras una epidemia de peste. D. Francisco era capellán de la Marquesa y promotor de la “Obra Pía de San Francisco Solano” ya que no existía Hermandad o Cofradía en aquellos años. Se recibió en Montilla el 14 de Septiembre de 1.689, permaneciendo en su casa hasta que comenzaron las obras de la ermita. No se sabe quien fue su autor porque el encargo de la misma se realizó, como ya he dicho antes en Granada, y no hay documentos de este hecho en Montilla. Es una talla de unos ciento ochenta centímetros de altura representando al Santo con hábito y capa en madera policromada.

En su mano derecha lleva una concha de plata en recuerdo de tantos bautizos que hiciera en tierras americanas, y en su mano izquierda un crucifijo, de plata, con imagen de nuestro Señor Jesucristo. En la cabeza lleva la aureola de santo, también de plata.

NUESTRA SEÑORA DE LA AURORA

Retablo de Nuestra Señora de la Aurora.


La imagen se sitúa de pie sobre pedestal de nubes con cabezas de querubines. Viste túnica roja y, a la altura de la cintura, un dinámico manto, recogido sobre el brazo izquierdo, cae hacia los pies por el lado opuesto. La Virgen tiene un rostro dulcísimo, propio del autor al que se atribuye, enmarcado por una cabellera de sinuosos bucles que se peinan hacia atrás a la altura de las sienes. Porta en su mano derecha un estandarte de plata y en la izquierda sostiene un Niño Jesús desnudo en ademán de bendecir.

Manto y túnica de largos y sinuosos pliegues dotan a la figura de María de una movilidad andante plena de gracia. Es rutilante la policromía de las telas.

Es atribuible al escultor barroco granadino José de Mora, ya que coincide estilísticamente con otras imágenes de este autor en diferentes localidades del sur cordobés.

La Virgen se halla situada sobre un pedestal formado por dos octógonos concéntricos, elevado el menor sobre tornapuntas situados en los ángulos. Se completa con pequeños y graciosos angelillos.


PLATERÍA DE NUESTRA SEÑORA DE LA AURORA

ESTANDARTE: Chapa de plata en su color finamente repujada. Ostenta en su centro una “María” bajo corona mientras que el resto de la pieza se rellena con una profusa decoración a base de cordones y motivos vegetales. De las colas de este estandarte cuelgan sendas campanillas. Pende de un astil, también de plata, que sujeta la Virgen con su mano derecha.

Las dimensiones son: altura 44 cm.; anchura 32 cm.; altura del astil 195cm.
Es obra del orfebre cordobés Damián de Castro. Segunda mitad del siglo XVIII.

 

MEDIA LUNA DE PLATA: Plata en su color con aplicaciones de plata sobredorada. Está completamente cincelada con delicados y menudos elementos fitomórficos a base de flores, roleos y hojas. En el centro del creciente se sitúa un sol dorado, símbolo como la luna de la Virgen. En los extremos ostenta graciosos querubines de medio relieve, sobredorados, fundidos e impuestos.
Muestra bajo su centro, una cartela con la inscripción: “DOÑA MARÍA DE/RUS JURADO DIO PARA AIV/DA A ESTA MEDIA LUNA 28/ONÇAS Y MEDIA DE PLATA Y LO/DEMÁS LA ERMANDAD”.
Mide 78 cm. de punta a punta. No tiene punzones pero se puede fechar por su estilo en torno a 1720.

 

RESPLANDOR: Realizado en metal plateado por el orfebre sevillano Jacinto Mora en 1.890; rodea como una aureola la imagen mediante dos tramos unidos entre sí, el inferior ovalado, y el superior, en torno a la cabeza, circular. Está constituido por un ancho festón decorado con flores, palmetas y otros motivos vegetales, así como una sucesión de haces de rayos alternadamente mayores y menores.
Mide de altura 210 cm. aproximadamente y de anchura 120 cm.

   
 

CORONAS: De la Virgen y del Niño. Plata en su color aunque en la de Nuestra Señora presenta elementos sobredorados. De estilo coincidente con la época de la imagen, puede datarse hacia 1710.

Finamente cinceladas, combinando elementos geométricos con vegetales, la corona de la Virgen rodea su imperial con un resplandor de menudos rayos en tanto que sobre el orbe se sitúa una cruz de brazos iguales.

Mide de diámetro aros 18 y 11 cm. De altura 30 y 23 cm. respectivamente. No tiene marcas de punzones ni inscripción.

 

IMAGEN: La imagen de Nuestra Señora de la Aurora se encuentra situada detrás del retablo, en un camarín de planta restangular y sencilla cúpula elíptica. Es una talla policromada de 152 cm. de altura.

RETABLO: Es de madera tallada y dorada. De tamaño pequeño pero de gran categoría en su concepción y especialmente en su ornato, a base de follajes menudos y abundantes de finísima labra.

De planta muy quebrada presenta banco con pedestales, llevando los interiores figurillas de ángeles con guirnaldas de flores. El cuerpo del retablo se organiza en función del saliente arco del camarín al que se anteponen dos estípites de robustas masas y especial decorativismo, la mitad inferior, de forma troncopiramidal, luce guirnaldas de flores y unas molduras de remate que, sobre la parte central de las caras, forman arquillos conopiales.

   
 

En la mitad superior del estípite se superponen diversos elementos que se estrangulan o ensanchan con decoración vegetal. La estructura de la calle central del retablo emerge entre estrechísimas calles laterales señaladas mediante estípites cuya mitad inferior reproduce prácticamente los ya descritos, aunque en el resto se producen cambios. Los estípites extremos muestran en su parte superior diversos moldurajes curvos y rectos consecutivos en tanto que los otros estípites se completan con fragmentos de fuste ricamente decorados con acantos. Las calles laterales tiene repisas rematadas con veneras que funcionan como hornacinas.

Culmina el retablo con un ático, de diseño mixtilíneo, ocupado en su calle central por una gran corona imperial que sostienen ángeles, figuras que también aparecen distribuidas por la cornisa del coronamiento.

De autor anónimo data de 1740. Atribuida a D. Alonso Cano.