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La
iglesia de San Francisco Solano, levantada precisamente en el solar
de la casa donde nació este santo natural de Montilla y patrono
de la ciudad. Su construcción se hizo a partir de 1681, al parecer
con la participación de un artista tan importante como Melchor de
Aguirre, quien en la tierra protagoniza el primer barroco, cuyas
características se aprecian bien en este templo.

De
cruz latina con capillas laterales, evoca una típica iglesia conventual
de la época, incluso en la austeridad de sus alzados, aunque las pechinas
de la cúpula poseen unas bellas yeserías de carnoso tratamiento, propias
de ese temprano barroco.
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Lo
más interesante, sin embargo, es la fachada, que curiosamente se
sale de una tipología tradicional para concebirse como un patio
o claustro partido por la mitad, de forma que tiene tres arquerías
en el frente y otras perpendiculares en los extremos, correspondiendo
con ellas unos balcones superiores con orejetas en sus marcos.

Esta
parte de la iglesia y la portada que cobija dicho pórtico es lo
que más evoca a Melchor de Aguirre. Tiene una breve torre adosada
y chapada de azulejería y pináculo de aguja con tejado, realizada
a principios del siglo XX. Conserva interesantes retablos dieciochescos,
entre los que destaca el mayor, labrado por Gaspar Lorenzo de
los Cobos, que acoge en su hornacina central una imagen de San
Francisco Solano traída de Granada
en 1689. |