|

Al
abandonar los franciscanos el convento de Santa Clara, fueron
a establecerse a la huerta del Adalid, extramuros de la población
y en dirección a Espejo.
Aquí
edificaron el convento de San Lorenzo, que desde el siglo XVIII
comenzó a padecer ruina. Hoy sólo se conservan algunos restos
entre los que destaca la bella portada plateresca que daba entrada
al recinto.
|
Abocinada
y con decoración plateresca, se flanquea por balaustres sobre pilastras
que soportan un amplio friso con destacada laurea renacentista.
 |