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| Márquez
del Real Sánchez, Miguel |
Luque
Pérez, Florencio |
Jiménez
Duque, Pilar |
Garnelo
y Alda, José Santiago |
Cobos,
José |
Delgado
López, Dámaso |
Fernández
de Córdoba y Aguilar, Gonzalo ("El Gran Capitán") |
| Carretero
y Novillo, José María |
Cabello
de Alba, Rafael |
Barrios
y del Valle, Miguel de |
Avila,
Maestro Juan de |
Alvear
y Ward, Enrique de |
Alvear
y Ponce de León, Diego de |
Alvear
y Gómez de la Cortina, Francisco de (VII Conde de la Cortina) |
| FERNÁNDEZ
DE CÓRDOBA Y AGUILAR, Gonzalo ("El Gran Capitán") |

"El
Gran Capitán" |
Gonzalo
Fernández de Córdoba y Aguilar, El Gran Capitán, nació en Montilla en 1453 y
murió en Loja en 1515. Fue el segundo hijo de Pedro Fernández de Córdoba y Aguilar
y Elvira de Herrera. Desde joven se distinguió por su vocación militar, lo que
le hizo seguir el camino de las armas, actividad en la que saboreó las mieles
del triunfo. Luchó contra los portugueses en 1479. Sobresalió en la conquista
de Tájera por su ingenio en el asalto. |
Aparece por vez
primera con el grado de capitán en la toma de Antequera (1410), aunque su
fama aumentó en la batalla de Loja al conseguir la plaza casi de forma incruenta.
Participó en la conquista del reino de Granada, destacando su intervención
en las negociaciones para la rendición.
A poco, el papa Alejandro Vl solicita sus servicios para la recuperación de
Ostia, en Italia, puerto que se encontraba dominado por el corsario Menalgo
Guerri, impidiendo así todo suministro de abastecimiento a Roma. El Gran Capitán
acaba con la pesadilla y por esta razón es recibido en la Ciudad Eterna como
lo merece un héroe. De regreso a España sofoca las revueltas de Las
Alpujarras.
Para entonces, Federico III le había confiado los ducados de Terranova y Santángelo
con todas sus tierras y fortalezas. Sin embargo, pronto sería requerido de
nuevo en Italia. Ante el ataque turco en Lombardía y la amenaza sobre Venecia,
Fernando el Católico envía un ejército a cuyo frente va Gonzalo, quien forzó
la huida de la escuadra turca. Prosiguen sus campañas italianas. En 1503 conquista
el reino de Nápoles (batallas de Ceriñola y Garellano), pero su innata modestia
le impide aceptar los homenajes mundanos que se le querían tributar. A partir
de este momento atravesará una de las etapas más tristes y grises de su vida,
debido a circunstancias ajenas a su profesión. La muerte de la reina Isabel
en 1504, soberana que le dispensaba con su protección y por quien sentía sincero
respeto, causa tan profunda impresión en su ánimo que enferma en Italia. Solicita
el regreso a España, petición que reiteradamente se le deniega, en parte por
el recelo que inexplicablemente despierta en el rey Fernando. El Gran Capitán
cae en el desengaño. Hasta 1505 el rey no decide su relevo, y ambos viajan
juntos desde Italia a España. Se retira a su casa de Loja, ciudad que le pertenecía
por concesión real, sumido en un profundo abatimiento. Pero aún debía soportar
otra prueba más. En 1508 recibe la noticia de que el monarca proyecta la demolición
del castillo de Montilla, su ciudad natal. Vanas fueron sus súplicas por hacerle
cambiar de opinión. Este nuevo gesto de humillación que sufrió supuso la ruptura
definitiva con el rey, a quien siempre había profesado una sincera lealtad.
Enfermó gravemente en Loja, donde murió. Sus restos mortales fueron trasladados
con posterioridad a la iglesia de San Jerónimo de Granada. |
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